
Alirio Peña: -El domingo 30 de noviembre de 2008 a las 3:20 pm fui con mi hermana a la sala 1 de Cines Unidos Galerías Paraíso para ver el largometraje documental “Hacedores de Nostalgia”. No fue sorpresa que hubiéramos 4 personas. Las últimas cinco veces que he ido a ver alguna película venezolana (tanto en salas comerciales o no), el promedio de espectadores es bastante bajo y el promedio de edad “mayor a 50”. Me pregunto repetidas veces ¿cuál es la causa? Y sólo puedo decir que debe ser el resultado de muchos factores. Algunos señalan la manera de contar las historias (el guión), otros la hegemonía de los exhibidores. Un tercer grupo responsabiliza a la incapacidad de lograr conexión con el público. Esto último es refutado por un cuarto grupo que afirma que no se trata de conexión sino de educar el gusto del espectador y prepararlo para ver cine. Un quinto grupo (al cual denomino pesimista) asevera que no tiene sentido educar el gusto de los venezolanos si no hay nada significativo para qué educarlo.Estas son apreciaciones que ido recogiendo en los diferentes eventos relacionados con cine venezolano, a los cuales he asistido.Ahora bien, ya que has vivido la indiferencia del espectador venezolano por su cine criollo ¿Qué razones podrías señalar como responsables de ese fenómeno de indiferencia? ¿Estás de acuerdo con algunas de las que mencioné? ¿Qué haría Ernesto Pérez Mauri para motivar a la juventud a ver cine venezolano?Ernesto Pérez Mauri: – Es cierto que la primera semana del festival no fue muy concurrida. Coincido contigo en los factores que mencionas. Yo incluiría una lectura ajustada al caso de la Quincena del Largometraje Documental Venezolano, ya que la promoción de las películas fue concebida como un bloque. Primero, es conocida la propensión de la audiencia hacia las películas de la gran industria que va en detrimento de los gustos por el cine local; Segundo, un prejuicio generalizado, no solamente en Venezuela sino también en el resto del mundo hacia el género documental que lo etiqueta de “aburrido” y lo relaciona con los de historia natural, “la vida de los osos en las montañas de Alaska”, narrado por un locutor en off con la voz de Dios; Tercero, pienso que el CNAC hizo lo mejor que pudo en términos de promoción de las películas que están participando en la Quincena. La iniciativa de organizar ruedas de prensa en el interior con los directores fue muy acertada. Sin embargo, veo como un área de oportunidad lograr una anticipada coordinación con los directores para sumar esfuerzos. Si hubiésemos trabajado con antelación organizando por ejemplo proyecciones individuales de cada película a la prensa, y no simplemente una rueda de prensa en bloque, es probable que se hubiesen generado mayores expectativas con el festival. También me hubiese gustado ver la programación de las películas de la Quincena en la cartelera de cine de todos los periódicos de mayor circulación nacional y no solo en algunos; Cuarto, los representantes de la distribución (Cines Unidos, Cinex, Gran Cine) tienen la mejor disposición de dar cumplimiento a la participación del cine local dentro de la grilla de su programación, de acuerdo a lo que está establecido por ley. Sin embargo, esto lo harán sin afectar las salas previstas para las películas que tienen una mayor apuesta de taquilla. El resultado es que las películas venezolanas por lo general quedan desdeñadas a las salas que comercialmente no producen los mejores resultados.
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